A finales del mes de julio del año 2015 el ayuntamiento de Truchas, sorprendía con la inédita instalación de señales viales bilingües en todo su término municipal, haciendo cumplir así con el artículo 5.2 de la Ley Orgánica 14/2007, de 30 de noviembre, del Estatuto de Autonomía de Castilla y León, el cual establece que “el leonés será objeto de protección específica por parte de las instituciones por su particular valor, y que su protección, uso y promoción serán objeto de regulación”, convirtiéndose este ayuntamiento cabreirés en el primero de la comunidad autónoma en cumplir la ley en materia de normalización toponímica del leonés, tras casi 8 largos años desde la aprobación de este artículo.

El leonés o asturleonés, es una lengua que la Unesco clasifica dentro de las lenguas en alto riesgo de extinción. Esa precaria situación obedece a ciertos factores que son muy determinantes. Entre ellos destacan los siguientes: El idioma no es oficial; su presencia es baja o prácticamente nula en los medios de comunicación; esiste un bajo nivel de conocimiento y uso; es una lengua con poco prestigio social; no está presente en las escuelas; y la toponimia está sin normalizar.

Bajo este último punto, en mayo del año 2008 la Universidad de León organizó un Congreso sobre la lengua leonesa donde se habló sobre cuál tendría que ser su papel en el siglo XXI, y entre todas las medidas que se consideraron necesarias para impulsar la recuperación y promoción del leonés, se remarcó que uno de los objetivos básicos y necesarios para la normalización y dignificación de la lengua tenía que ser la rotulación con los nombres tradicionales de la toponimia e hidronimia de León y Zamora.

Es por tanto un hecho histórico e inédito en la provincia de León el que en el verano del 2015 hacía recuperar aquellos viejos nombres de pueblos cabreireses, que olvidados durante muchos años por las propias instituciones y administraciones leonesas, supieron mantenerse vivos en la tradición oral hasta hoy.

Los topónimos cabreireses son un fiel reflejo de las lenguas que desde antiguo emplearon sus habitantes para comunicarse, ya que estos forman parte de la relación esistente entre la sociedad cabreiresa y el modo de llamar a su espacio natural. Son los nombres que las personas daban a los lugares geográficos próximos para poder identificarlos, de manera que se realizaba en la misma lengua que utilizaban esos habitantes: el habla cabreiresa.

En la formación de esta habla cabreiresa tuvieron que ver las lenguas prerromanas -de las que hoy apenas conocemos nada-, junto con el latín que trajeron los romanos y otros préstamos lingüísticos, que evolucionaron hacia las lenguas romances locales que actualmente conservamos en Cabrera: el asturleonés y el gallego.

Si entendemos una lengua cumo un gran árbol lleno de ramificaciones, podríamos considerar al habla cabreiresa como una pequeña rama de ese gran árbol que es la lengua asturleonesa. Y si reparamos con atención a los elementos toponímicos vamos a ver cómo las trazas del cabreirés aparecen con fueza en todas las variedades de topónimos de la comarca; montes, valles, lagos, ríos, arroyos, pueblos… Todos ellos tienen un esquema fonético muy marcado que, desde el occidente de Asturias hasta Miranda de Duero (Portugal), no resultan ajenos a ningún hablante patrimonial de asturleonés de estos territorios. Se da la misma circunstancia con los municipios cabreireses más al noroccidente de la comarca, donde en este caso la semejanza tiene mayor sintonía con el gallego berciano o gallego oriental de Galicia.

Es en este dominio lingüístico, el que agrupa una parte importante de las provincias españolas de Asturias, León, Zamora, y del distrito portugués de Braganza -dominio que tiene cierta coincidencia con el antiguo territorio del Convento Asturicense romano-, donde desde el latín evolucionó la lengua de la que hablamos, el asturleonés. Lengua que tuvo un importante estatus y reconocimiento bajo el marco institucional de los sucesivos reinos asturleoneses, especialmente entre los siglos XII y XIII, llegando a estar escritos en esta lengua romance algunos de los Fueros de sus ciudades más importantes, tales como Oviedo, León, Zamora o Salamanca. En el siglo XIV, algunas décadas después de la anexión de León a la corona castellana, comenzó a nivel institucional un rápido proceso de sustitución lingüística documental que culminó en el siglo XV debído a la continua pérdida de poder político y desaparición definitiva de las principales instituciones leonesas. Estos hechos hicieron que, aunque la lengua de León se mantuviera viva entre el pueblo llano, ésta fuera sustituída por el castellano entre la burocracia y las élites, al tener este último más prestigio social que el asturleonés. Esta circunstancia también tuvo repercusión en la toponimia oficial, ya que los nuevos escribanos y funcionarios castellanos adaptaron los topónimos leoneses a las reglas y sonoridades de la lengua castellana, haciendo que en ocasiones el topónimo perdiera su significado primigenio.Tal es el caso del puerto de El Morredeiru, que se adaptó al castellano como “El Morredero”, una palabra que no tiene ningún significado ni en castellano ni en asturleonés, ya que la traducción correcta al castellano sería “El Moridero”. Otro ejemplo que evidencia la interpretación que por equívoco se hace al no conocer la lengua propia del lugar es el caso del Valle del Lleirosu (valle o lugar con muchas piedras sueltas, del latín GLAREA ‘pedregal’ en castellano, ‘lleira’ en cabreirés), en la localidad de Llamas, donde en la actualidad se sustituye en las guías de turismo y en los carteles indicativos su nombre tradicional cabreirés por el falso “Valle del Airoso” o “Valle Airoso”, perdiéndose así el verdadero significado del topónimo. Otros casos similares son, por poner un par de ellos más, los de los nombres de los pueblos de Trueitas o Vayellu, que son las formas cabreiresas tradicionales, las que nacienon en Cabrera y se trasmitieron oralmente, pero que en algún momento de la historia fueron adaptadas fonéticamente al castellano por un escribano, ajeno a la comarca, como Truchas y Baíllo. El transformamiento de Vayellu en Baíllo es un claro ejemplo de estas acomodaciones fonéticas al castellano, que quedan patentes si atendemos al hecho de que el sufijo –iellu, característico del cabreirés, es cambiado al –illo típico del castellano.

En lo que respecta a la clasificación de los topónimos cabreireses, en una primera vista estos podrían diferenciarse entre topónimos transparentes y topónimos opacos. Esto es, son transparentes cuando con solo escucharlos entendemos sin dificultad su etimología (La Cuesta, Manzaneda, Ambasauguas, etc) u opacos cuando encontramos dificultad para entender su significado (Pombriegu, Eres, Sigüeya, etc). En un origen todos los topónimos fueron transparentes porque, como ya dijimos, son el reflejo de cómo una comunidad humana llama a los lugares en los que habita con palabras conocidas, pero con el paso del tiempo esas palabras y sonidos fueron cambiando e hicieron perder su significado primigenio, haciendo que al oído actual le resulte imposible decodificar su significado. Es por tanto trabajo de los estudiosos de la toponimia la búsqueda del significado inicial de esos topónimos a través de la lingüística.

Una vez descubierto el significado de un topónimo, éste puede aportar información muy relevante sobre los primeros habitantes de ese lugar: datos históricos, como el nombre del fundador del poblado (Castroquilame, Oudoyu, Benuza, etc); también puede aportar información que nos indique el tipo de asentamiento humano originario que fue, como quinta, villa, castro, torre, cabañas, castillo, etc… (Quintaniella, Villar, Castriellu, etc); sobre su vegetación (Encinéu, Robréu, Saceda, etc); su orografía y espacios naturales (Llomba, Vayellu, Pozos, etc…); o incluso puede informarnos sobre su fauna (Trueitas) y sus usos de labranza (Iruela, As Veigas). Es la toponimia una ciencia que nos aporta mucha información, tanto de las labores de trabajo y modos de vida de sus pobladores como de los hechos históricos sucedidos en eso lugares.

Bajo estas líneas se muestra una tabla realizada con la colaboración del filólogo Fernando Álvarez-Balbuena, en la que damos cuenta de unos cuantos ejemplos de toponimia mayor cabreiresa. La información de la tabla está dividida en cuatro columnas en las que se puede consultar la actual denominación oficial (la institucional) de los topónimos, la denominación popular transmitida oralmente por las hablas tradicionales, las transcripciones de los nombres que aparecen en los manuscritos del monasterio de San Pedro de Montes, y finalmente en la última columna, las hipótesis y explicaciones etimológicas.

 

Denominación oficial Denominación tradicional Transcripciones de los manuscritos de San Pedro de Montes Hipótesis etimológícas
La Cabrera Cabreira Capraria (1081), Capreyra(1094), Cabrera (1117), Cabreyra (1150) Del latín CAPRARIA < CAPRA ‘cabra’ + sufijo de colectividad -ARIA: ‘lugar donde hay cabras o que resulta indicado para este tipo de ganado’.
Baíllo Vayellu Vayello (1270) Del latín VADU ‘paso de un río’, ‘vado’ + sufijo diminutivo en -ELLUS > -iellu.
Corporales Corporales Corporales (930), Corporalis (1202) Del latín CORPORALIS ‘corporal’.
Cunas Cunas Cunas Del plural latín CUNAS ‘cuna’, con el probable sentido toponímico de ‘depresión de un terreno encharcado o una ciénaga’.
Iruela Iruela Eyruela Del latín AREA ‘eira’ + el sufijo diminutivo -OLA: ‘era pequeña’.
La Cuesta La Cuesta Del latín COSTA = ‘costado’, ‘lado’, con el significado de ‘ladera de un monte’, ‘rampa’.
Nota: Como apunte histórico, cabe añadir que La Cuesta recibió antiguamente el nombre de Quintaniella d’Arriba.
Manzaneda Manzaneda Del latín (MALA) MATTIANA = ‘manzana’ + sufijo de abundancia -ETA = ‘sitio donde abundan las manzanas’.
Pozos Pozos Poços, Pozos Del plural latín PUTEOS ‘pozos’, con la acepción semántica de ‘hoyo’, ‘hondonada’.
Quintanilla de Yuso Quintaniella Quintanella (1095), Quintaniela (1095) Quintaniella: diminutivo en –iella (< latín -ELLA) de quintana, del latín QUINTA ‘villa’, ‘caserío’ + sufijo derivativo -ANA.

Yuso: Del latín DEORSUM ‘hacia abajo’ (Nota: “Yuso” es una palabra de composición estrictamente castellana y nunca debió pertenecer a la tradición oral autóctona).

Truchas Trueitas Tructas (1138) Del plural latín TRUCTAS ‘truchas’.
Truchillas Truitiellas Trucielas, Trochiellas,Truchielas Del plural latín TRUCTAS ‘truchas’ + sufijo diminutivo en -ELLAS > –iellas.
Valdavido Valdaviéu, Valdaviáu Del latín VALLE ‘valle’ + preposición de + el nombre de posesor romano AVITUS.
Villar del Monte Villar Villar: Del latín VILLA ‘casa de campo’, ‘quinta’ + sufijo -ALE, que indica relación o de abundancia: ‘conjunto de casas de campo’ o ‘casa de labranza separada del pueblo’.

Monte: Del latín MONTE ‘elevación del terreno’. En lengua romance tomó los significados de ‘arbolado’, ‘matorral’ y ‘terreno sin trabajar’.

Villarino Villarinu Diminutivo en –inu (< latín -INU) de villar: del latín VILLA ‘casa de campo’, ‘quinta’ + sufijo -ALE, que indica relación o de abundancia: ‘conjunto de casas de campo’ o ‘casa de labranza separada del pueblo’.
Ambasaguas Ambasauguas, Tramasauguas Inter Ambas Aquas,Entranbas aguas Del latín (INTER ‘entre’ +) AMBAS ‘ambas’ + AQUAS ‘aguas’, con el significado de ‘lugar situado donde confluyen dos ríos’.
Castrohinojo Castru, Castrufonoyu, Castrufenoyu Castro Fenoyo,Castrofenoyo, Castro Fenolio Del latín CASTRU ‘fuerte’, ‘ciudadela’, ‘lugar fortificado’ + FENUCULU ‘hinojo’.
Encinedo Encinéu Elzineto (1094), Ezinnedo(1156), Ynzedo (1217), Eizineto, Ezinneto,Ezinedo, Ecinedo,Ycenedo, Izinedo, Izmedo Del latín ILICE ‘encina’ + sufijo de abundancia -ETU: ILICETU ‘encinal’.
Forna Forna Forna (1095) Forma femenina del latín FURNU ‘horno’. Quizá haciendo alusión a la forma de horno que puede tener el valle donde está situado el pueblo.
La Baña La Baña Avania (1149), Avanna,Avamna, Auanna Dos hipótesis:

● A la vista de las atestiguaciones más antiguas (Avania, Avanna, Avamna), podría postularse la presencia de la raíz indoeuropea *AB- o *AP- ‘agua que fluye’, unida a la palabra latina AMNE ‘río’.

Del latín vulgar BALNEA, derivado del latín BALNEUM ‘baño’. Hace referencia a alguna masa de agua o sitio encharcado.

Losadilla Llousadiella De llousada, procedente de la voz prerromana LAUS(I)A ‘losa’, ‘pizarra’ + el sufijo latino -ATA, con un valor abundancial presente en otros topónimos, y con el significado de ‘lugar donde hay mucha pizarra’ + diminutivo femenino latino -ELLA. El nombre alude al antiguo partido territorial de Losada de la Gobernación de Cabrera.
Quintanilla de Losada Quintaniella, Quintaniella de Llousada Quintanella (1093), Quintanella de Lausada(1203), Quintaniela,Quintaniella de Lousada Quintaniella: diminutivo en –iella (< latín -ELLA) de quintana, del latín QUINTA ‘villa’, ‘caserío’ + sufijo derivativo -ANA.

Llousada: De la voz prerromana LAUS(I)A ‘losa’, ‘pizarra’ + el sufijo latino -ATA, con un valor abundancial presente en otros topónimos, y con el significado de ‘sitio donde hay mucha pizarra’. Hace referencia al antiguo partido jurídico-administrativo al que pertenecía.

Robledo de Losada Robréu Roudero (1176), Rubredo(1261), Rovredo (1261) Robréu: Del latín ROBORE ‘roble’ + sufijo abundancial latino -ETU, con el significado conjunto de ‘robledal’.
Santa Eulalia de Cabrera Santolaya Santa Olaya Del latín SANCTA EULALIA. Está relacionado con la presencia en el reino asturleonés de algunos clérigos o monjes que llevaron al reino cristiano la devoción de la santa de Mérida y actual patrona de la diócesis de Oviedo.
Trabazos Trabazos Travaços (1150), Travazos(1202), Trauazos Dos hipótesis:

Derivado del latín TABULA ‘tabla’, acaso en referencia al material de cubrición de las primitivas casas del lugar, o acaso a la disposición de las tierras del lugar en tabladas.

Derivado del latín TRABE ‘viga’, ‘madero’.

Castrillo de Cabrera Castriellu Castrelo (1091), Castrello (1095), Castrielo, Castriello Del latín CASTRU ‘fuerte’, ‘ciudadela’, ‘sitio fortificado’ + sufijo diminutivo en -ELLU > –iellu.
Marrubio Marrubiu, Manrubiu Marruvio (1270), Maruuio Del latín MARRUBIU ‘marrubio’.
Odollo Oudoyu, Odoyu Abdolio (930), Abodolio (1138), Abadolio (1154), Obdoyo, Odoyo Es un antropotopónimo; es decir, un topónimo derivado del nombre de un antiguo posesor del pueblu. Proviene del nombre personal altomedieval OBDULIUS, forma latinizada del árabe عبد الله ABDULLAH ‘servidor de Dios’.
Nogar Ñogare Nocar (1041), Nogar (1093) Derivado del latín medieval NUCARIA = ‘nogal’, derivado del latín NUX ‘nuez’.
Saceda Saceda Salzeda (1106), Sauceda (1188), Salceda, Salçeda Del latín SALICE ‘sauce’ + el sufijo de abundancia -ETA: ‘salceda’.
Noceda de Cabrera Ñoceda Nozeta (1091), Noçeta(1095), Noceda (1106), Nozeda (1106), Noçeda Del latín NUCETU ‘noceda’.
Benuza Benuza Venuza (1094), Benuza (1103), Venuzza (1139), Venuça, Uenuça Este topónimo pudiera tener un origen judío o mozárabe, debido a la repoblación de cristianos de Al-Ándalus realizada por los reyes leoneses en el siglo X. Su nombre es un patronímico que proviene de BEN, que en las lenguas semíticas como el hebréo o el árabe significa ‘hijo de’, y del antropónimo judío עזה UZZAH ‘fuerte’, que ya aparece en los textos bíblicos del Viejo Testamento dando nombre a un personaje que guiaba el carro que llevó el Arca de Dios a Jerusalén por orden de David.
Llamas de Cabrera Llamas Lamas (1075), Llamas de la Ribera (1075), Llamas de Cabrera (1326), Llamas Del plural latín LAMAS ‘lamas’, ‘terreno pantanoso’.
Lomba Llomba Lomba (1095) Del latín LUMBU ‘lomo’, de donde en sentido figurado derivó en loma ‘pequeña elevación de terreno, otero’.
Pombriego Pombriegu Pinbriego (1088), Pombriego (1092), Pembriego (1094), Penbrego (1096), Pombrego (1133), Pombriego (1133), Pimbriego (1140), Pimbrego (1156), Pembrego (1179), Penbriego (1197), Penbirego (1203), Pinbrego (1238), Pimbriago, Ponbriego Topónimo de etimología nada segura que presenta diversos problemas para llegar a una explicación satisfactoria. Francisco Javier García Martínez propone una combinación –no del todo clara– de PINNA ‘peña’ + la raíz oronímica prerromana *BERG- + el sufijo de relación -AECU > -iegu.
Santalavilla Santalavilla, Saltalavilla Del latín SALTU ‘arboleda’, ‘pastizal’ + artículo + latín VILLA ‘casa de campo’, ‘quinta’.
Sigüeya Sigüeya Sivuea (1092), Siveya (1137), Siboya (1137), Sivoya (1140), Sivea, Sivoa, Topónimo de origen celta que apunta a un germen guerrero o defensivo, al estar compuesto por los términos SEGO ‘victoria’ ‘fuerza’ y BRIGA ‘fortaleza’ ‘poblado fortificado’, adquiriendo así el sentido original de ‘fortaleza victoriosa’ o ‘castillo fuerte’.
Silván Silván Silvan (1140), Silvam Del genitivo del antopónimo latino SILVANUS, que sería el posesor de una (VILLA) o (FUNDUS) SILVANI.
Sotillo de

Cabrera

Soutiellu Soutello (1235) De la voz latina SALTU ‘arboleda’, ‘pastizal’ + sufijo diminutivo -ELLU > –iellu: ‘monte o soto pequeño’.
Yebra Yebra Evra (1080), Ebra (1092), Evra (1094), Hebra (1140), Yevra, Eura Del término celta EBURA ‘tejo’.
Castroquilame Castro Castro Quilame Del latín CASTRO ‘fuerte’, ‘ciudadela’, ‘lugar fortificado’ + nombre de un antiguo posesor del pueblo *KIRAMINE, que parece tratarse de un antropónimo árabe, relacionado con کریم. KARIM ‘noble’ ‘generoso’.
Puente de Domingo Flórez A Ponte Del latín PONTE ‘puente’ + nombre de su poblador o fundador (Domingo Flórez).
Robledo de Sobrecastro Robledo Rovredo de Castro ● Robledo: Del latín ROBORE ‘roble’ + sufijo abundancial latino -ETU, con el significado conjunto de ‘robledal’.

● Sobrecastro: Del latín SUPER ‘sobre, encima de’ + CASTRO ‘fuerte’, ‘ciudadela’, ‘sitio fortificado’.

Salas de la Ribera Salas Salas (1156) · Del gótico SALA ‘propiedad agrícola’, ‘caserío’, pero también ‘fortificación’, ‘parapeto’.

· El complemento Ribera alude al río Sil, y viene del latín RIPARIA ‘ribera’, ‘vera de un río’.

San Pedro de Trones San Pedro de Trones,

San Pedro

Sancto Pedro de Trones (1182), Sant Pedro de Trones (1253), Sant Pedro de Otrones ● San Pedro: De SANCTUS PETRUS, nombre del santo advocado que se convierte en el patrón de este pueblo.

● Trones: Del genitivo (posiblemente analógico) de algún nombre de persona latino, quizá *TRUNNIS.

Vega de Yeres As Veigas ● Veigas: De la voz prerromana *IBAIKA ‘tierra llana y fértil a la vera de un río’.

● Yeres: Quizá de un antropónimo romano AERIUS o ERIUS con una terminación analógica (no etimológica) de genitivo en -IS: *AERIS o *ERIS, con el sentido de ‘la propiedad de Aerius’ o ‘la propiedad de Erius’.

Yeres Eres Hyeres (1144),

Yeres (1146),

Yeres (1182)

Quizá de un antropónimo romano AERIUS o ERIUS con una terminación analógica (no etimológica) de genitivo en -IS: *AERIS o *ERIS, con el sentido de ‘la propiedad de Aerius’ o ‘la propiedad de Erius’.
Fuente: Anuario Música con tsume 2015.